Hace aproximadamente un año, la infraestructura de nuestras oficinas comenzó a venirse abajo debido a que las construcción que la compone fue construida durante los años treinta y el reflejo de esta antigüedad comenzó a hacerse visible, como ya mencione, hace aproximadamente 12 meses. Lo mas extraño es que al parecer todo fue absolutamente de la nada ya que de un día a otro las paredes comenzaron a perder pedazos, dos de las chapas de las puertas del ultimo piso se desprendieron y la puerta del estacionamiento se descompuso, lo que causo un problema grave para todos.

Esto fue resultado de los años de las estructuras de nuestra construcción y consecuentemente comenzaron a manifestarse como sucede en todas las construcciones antiguas, sin embargo lo nuestro sucedió de un día a otro lo que significa que nos tomo de sorpresa y completamente desprevenidos. Debo de mencionar el hecho de que hace no mucho, un amigo mío arquitecto que vino a nuestras oficinas me dijo que aunque la oficina esta muy bonita se requerirían serias reparaciones, algo que no tomamos en serio debido a dos razones: sentimentalismo y avaricia.

El sentimentalismo proviene, como generalmente sucede, de los tejidos del tiempo ya que estas oficinas comenzaron con mi abuelito quien fundo esta empresa y quien ya se ha ido del mundo, mientras que la avaricia provenía de la natural y acertada calculación de un precio elevado al tener que reconstruir o remodelar además del temor de la cotización de un experto que nos guiara por el proceso quien siempre comienza con una evaluación no muy agradable, sobre todo cuando de construcciones tan viejas se trata. Naturalmente, todo hubiera sido distinto si hubiéramos tomado medidas hace tiempo, sin embargo el tiempo nunca era suficiente para tomar esta iniciativa.

Si es que hubiéramos tomado la iniciativa para hacer reparaciones hace 7 años, eso hubiera sido lo que hubiera sido: reparaciones. Ahora, debido a que dejamos pasar el tiempo ya no son reparaciones las que se necesitan sino una reconstrucción total del inmueble misma que saldrá en una tremenda cantidad de dinero que no sabemos como nos va afectar. La situación es tal, que hemos pensado –en el caso que la reconstrucción sea muy cara- en simplemente rentar otras oficinas aunque eso significaría romper con un largo legado al cual le adjudicamos un gran significado.

Tras esta amarga experiencia he aprendido lo costoso que es hacerse de la vista gorda en asuntos importantes o de cualquier naturaleza ya que una situación ligera que se deja a su suerte, se alimentara a diario hasta que se convierte en una situación de sumo peso. El dejar pasar responsabilidades es como el soltar a un lobo cachorro en el bosque de donde habitamos ya que ese lobo se convertirá eventualmente en una bestia. Ahora debido a nuestra negligencia tendríamos que empezar desde varillas de acero nuevas para restaurar este gran lugar.