¿Han sentido que alguien los observa por las noches? La primera vez que me sucedió la piel se me erizó, comencé a sudar frío y lo único que pude hacer fue taparme por completo, como si las sábanas fueran un escudo impenetrable que no permitiría que algo me sucediera. Un pensamiento tan infantil como poco útil, porque los ojos de mi clóset ahí estaban, observando cada movimiento, como un espía ve a su enemigo y espera para atacar.

Soy muy miedosa, desde hablarle a alguien desconocido hasta los ruidos extraños que se escuchan en las noches me provocan pánico, pero la sensación que siento cada veo el armario, y más si está entreabierto, es difícil de explicar. Así que les voy a contar lo que me ha estado sucediendo desde hace un par de noches a la fecha.

En frente de mi cama está mi clóset, uno grande con puertas corredizas, la caja de pandora de todos mis miedos. Antes de caer rendida a los brazos de Morfeo las cierro y me voy directo a la cama, me aviento en el colchón, me tapo y comienzo el ritual para dormir. Pero una noche, todo cambió. Cuando estaba a punto de pasar al mundo de los sueños, escuché las puertas de armario abrirse lentamente, los vellos se me erizaron, no quería voltear, pero lo hice. Las puertas estaban cerradas, no había indicio de que se hubieran movido. Tardé en conciliar el sueño pero un par de horas después pude hacerlo.

Creí que todo era una mala broma de mi mente, así que para el siguiente día ya lo había olvidado, pero cuando te suceden estas cosas, sabes que no se van y ya, te siguen, te atormentan hasta volverte loca, como en mi caso. Volví a escuchar las puertas recorrer el riel que las sostiene, pero me armé de valor diez minutos después de estar debajo de las cobijas y al recorrer con la mirada los pisos de madera hasta llegar al clóset, las puertas ahora sí estaban abiertas, y sentía que algo me observaba desde adentro. Apreté los párpados con fuerza, como si esto obligara a mi cerebro a apagarse y dormir. Pero esto no sucedió, la puerta se abrió un poco más y vi como algo se encendía y apagaba rápidamente, como un flash. No lo resistí y me fui a dormir al sillón de la sala. Corrí como jamás lo había hecho en mi vida, como si mi existencia en este mundo dependiera de qué tan ágil era para llegar al sofá. Ahí por fin pude descansar.

No podía dormir cada noche en la sala, así que regresé a mi habitación. Pero este fenómeno paranormal o lo que sea que estaba ocurriendo no me dejaba en paz, era como un ex hostigándote, stalkeandote cada noche. Cada que me animaba a mirar hacia el armario, ahí estaban dos par de ojos brillantes, o al menos eso parecían. A veces eran como un flash que se encendía y apagaba, otras se quedaban estáticos, mirándome.

Ya no puedo dormir, no quiero decirle a mis padres para que no piensen que estoy loca y me lleven a un psicólogo, o peor, a un psiquiatra. ¿Ustedes que creen que sean?