Sé que no debo quejarme, pues hay gente que no recibe nada, pero no quise quedarme con las ganas de contarles las veces que he tenido la ‘suerte’ de que recibir los peores regalos navideños. Insisto, no lo vean por el lado que me quejo, aunque sí me quejo, pero es por el presente, aprecio el gesto, aunque les recomendaría que si prefieren no gastar en dar regalos, yo me conformaría con un abrazo de corazón y así evitar la pena de decir: ¡¿Para qué me va a servir esto?! Sin más por el momento, quedo a sus órdenes, perdón me equivoqué. Sin más por el momento comenzaré a relatarles mis peores regalos que me han dado en Navidad.

Todos saben que los estudios no me desagradan, que siempre he luchado por conseguir las mejores calificaciones, aunque piensen que soy nerd, la verdad es que me gusta sobresalir en cada aspecto de mi vida. Mientras cursaba la Universidad y disfrutaba de las vacaciones decembrinas, a mi familia se le ocurrió hacer una posada, la cual también serviría para ver a aquellos integrantes que no podrían estar en Navidad o Año Nuevo, entre ellas estaba una de mis tías, la que siempre suele regalarnos algo a mi hermana y a mí. Se hizo costumbre que siempre nos obsequiara algo en estas fechas que cuando nos enterábamos que la íbamos a ver, nos emocionábamos, creo que éramos un poco interesados. Sin embargo, esa época era diferente, ya que mi tía había entrado en una crisis económica, por lo que mi mamá nos dijo que no esperáramos nada, así que acatamos las órdenes. Pero cual fue nuestra sorpresa al ver que llegó con un par de bolsas de regalo. Cuando nos los dio, corrimos a la sala para abrirlos. A mi hermana no le fue tan mal, ya que le regalaron una muñeca, pero a mí no me fue nada bien. Al abrir la bolsa encontré un libro, al hojearlo me di cuenta que era una guía para el examen Toefl, el cual le comenté que iba hacer… ¡hace dos años! Así es, creo que se le fue el avión a mi tía y decidió darme algo que no me serviría de nada, además de que ya había logrado pasar el examen.

El segundo peor regalo fue durante un intercambio con los amigos de la preparatoria. Como todos en la vida ya tenía mi grupo selecto de amigos, pero en el último año integramos a un miembro más, quien le entró a nuestro tradicional intercambio de regalos. Como ya todos nos conocíamos, era más fácil sorprendernos, pero él no tenía mucha idea de nuestros gustos. ¿Y adivinen él a quién le tenía que dar? ¡Correcto, a mí! Me regaló una playera de futbol, quizá ustedes piensen que no fue tan malo, pero es que aún no termino, era del Barcelona, equipo al que más aborrezco (yo le voy al Chelsea y los que sabes de futbol entenderán por qué no lo soporto). No dije nada, se lo agradecí, pero cuál fue mi sorpresa que con la primera lavada que le dio mi madre, todas las estampas que confirman que según el artículo es original, se desprendieron. Así que ni original era, cuando en la fiesta le comentó a uno de mis amigos que se había gastado más de lo que habíamos dicho de presupuesto. ¡Mentira! Era más chafa que el Pirata Morgan.