Hace algunos años, tres para ser más exacto, tuve la maravillosa fortuna de ser papá de una hermosa bebé que nombramos su madre y yo Rubí, el día de su nacimiento pues como padre primerizo me los nervios se apoderaron de mí,  sé que no  suena muy irreal pero honestamente no sabía que hacer o cómo actuar a pesar de haber asistido a los cursos profilácticos en donde te preparan para ese momento y para que esa experiencia no sea tan abrumadora, si como no. ¡Caramba! no es lo mismo de ninguna manera se compara es como hacer un simulacro y todo va bien lo tienes bajo control y listo pero, ya estar viviendo el momento y luego viendo a mi esposa como se quejaba y retorcía por los dolores que le daban en cada contracción definitivamente nunca se está lo suficientemente preparado o capacitado para actuar, puesto que en ese momento por más que tuviste la orientación pierdes el control de las emociones.

Estaba programado el parto con fecha para un mes después por lógica nos tomó por sorpresa debido que mi mujer recién había cumplido los ocho meses recuerdo perfectamente que era la noche de un viernes habíamos tenido una cena muy romántica unas horas antes por lo que seguimos platicando hasta entrada la media noche, cuando ella dijo que necesitaba ir al baño por que le estaba saliendo.

Enseguida que salió del baño le marco a su mamá por teléfono para comentarle lo que había sucedido yo estaba ya muy preocupado, pero mi suegra le aconsejo tomar un baño con agua muy caliente, ella de inmediato hizo lo que le aconsejo mientras tanto yo estaba comunicándome con mi familia para que nos llevaran al hospital pues mis padres y mi hermano viven a cinco minutos de distancia de mi casa rápidamente la ayude a vestirse y nos subimos al auto mi hermano, ella, mi papá y yo; pues ya habíamos platicado que mi hermano nos haría el favor de llevarnos y precisamente en ese momento me di cuenta de que fue lo mejor pues yo no podía calmar mi nerviosismo y menos al escuchar a mi esposa que se quejaba cada vez más seguido casi cada dos minutos.

Pues ya en el camino al hospital no sé si le contagiamos los nervios a mi hermano o que es imposible no sentirse así en medio de la escena por la que se está pero, él estaba manejando con una prisa descomunal y cada tope que pasábamos casi los volábamos, mi esposa al bajar tan bruscamente en cada uno de ellos se quejaba más y me daba unos tremendos apretones en el brazo que yo sentía más angustia y pensaba que nuestra bebé llegaría en cualquier momento dentro del carro.

Aún faltaban bastantes calles de antes llegar al nosocomio supongo que debido a la desesperación por llegar ya, mi hermano no observo los señalamientos de transito de velocidad máxima de 40km/hr y en seguida escuchamos la voz proveniente de la bocina de una patrulla para que se detuviera, no lo podía creer precisamente para evitar una situación de ese tipo no quise ser yo el que manejara y luego a 40km/hr nunca íbamos a llegar a tiempo,  aun así nos detuvo un patrullero, por fortuna muy consciente de la situación por la que estábamos pasando nos dejó continuar con el trayecto y hasta nos fue abriendo el paso al ver a mi esposa en un grito de dolor cosa que al final fue de mucha ayuda porque en cuanto entramos la subieron a una camilla pues mi nena ya estaba a nada de nacer, nos hemos tardado unos minutos más y alumbra en el coche de mi hermano.

Highway Signs

Instantes después unos diez minutos exageradamente de que recibieron a mi esposa los doctores salieron a la sala de espera a darme la noticia de que ya había nacido mi princesa y que estaban bien las dos mujeres de mi vida.

Hoy en día lo recuerdo con un poco de risa y me emociono de nuevo pero ni se imaginan otra vez estoy a punto de volver a ser papá y ahora sí espero que ya esté más preparado para la gran aventura como la que viví hace un tiempo.